En la jerga gay existen dos palabras que se confunden mucho, incluso yo viví engañado por años, por que rara vez te detienes a pensar que realmente significan, mucho peor, como las empleamos, o mucho peor aún, como nos afectan.
Resulta que cuando un determinado varón “heterosexual” practica casualmente el sexo con personas de su mismo sexo se les denomina “mayates”, exactamente como esos bichos de seis patas, voladores y de color tornasol muy parecidos a los escarabajos, que entre otras cosas se cuenta que se alimentan de materia fecal. Podríamos confundirlos con los heteroflexibles, pero existe una diferencia notoria y es que el primero no oculta su gusto o atracción, da rienda suelta a sus bajos instintos después de ingerir algo de alcohol, aunque esto es meramente opcional, mientras que el segundo es alguien con una confusión a veces intencional que genera más confusión en nosotros, además del hecho que el heteroflexible no mantiene múltiples pseudorelaciones bisexuales, él se mantiene con una victima a la vez.
Así es que el ”mayate” disfruta el sexo con hombres, pero es solo sexo, sin sentimientos involucrados.
Pero desde tiempos remotos, existe una variante del “mayate” muy dañina e irónicamente alimentada por el sector gay:
El CHICHIFO
Este tipo puede ser casi cualquiera, como si fuera un disfraz, cuando menos te lo esperas te encuentras un tipo de buen ver, con paquete abultado y mirada provocativa que te hará guiños y te invitara a acercarte más y más como una araña a su red hasta tener la oportunidad y dejar caer la bomba en forma de palabras, frases tan trilladas como “cuanto ofreces por que te la meta”.
No estoy hablando de un esccort, que es un hombre preparado, con un cuerpo bien trabajado, usualmente habla otros idiomas y sobre todo que es un profesional del sexo gay que nos hace gemir placenteramente desde que nos quita la ropa y hasta que nos ha cambiado de posición al menos 6 veces, estoy hablando de cualquier otro hombre en la calle, un trabajador, un mesero, un plomero, el microbusero, el vecino de tu amiga la buenona o él desconocido que te encuentras a la salida de la disco, siempre de clase media o baja, nunca con la suficiente educación cultural para decir algo apropiado y sobre todo muy ambiciosos.
Existe algo más deprimente para el sector gay? Es decir, una cosa es ir a la disco y ver el show de strippers, tomarte unas copas y animarte a un privado con tu favorito, pero otra muy diferente es que un “don-nadie” te ofrezca sexo a cambio de dinero, aún si esta muy guapo o muy bien formado o te presuma 25cm de carne dura en sus pantalones, por la sencilla razón de que estos tipos tienen la misma idea de nosotros y esa es justamente que andamos necesitados de sexo y cariño y solo ellos pueden proporcionarlo.
Cierta tarde de viernes, salí a caminar por la playa con un amigo, estábamos apreciando a unos chavos post adolescentes jugando futbol playero, sin camisa y algunos mojados mientras nos tomábamos unas cervezas para el calor, entonces, un grupo de tres hombres que pasaban los 35 años, incluso uno de al menos 50, nos lanzaban miradas y piropos, pero todo era risas. No fue hasta más tarde, cuando nos quedamos solo algunos en la playa que esos señores se acercaron y nos hicieron platica, siempre tratando de tratarnos como a unas damas, pero sobre todo bromeando con propuestas más acaloradas. Entonces, me decidí a tomar iniciativa con uno de ellos, el mejorcito del grupo, solo para animar la fiesta privada, pero para sorpresa mía y de mi amigo, el señor más grande de edad nos soltó la “bomba” pidiéndonos $500. Al principio pensé que era una broma, pero los otros dos secundaron la idea y me quedo claro que hablaban muy en serio, nos estaban pidiendo dinero.
Soy una persona que aprecia la comunicación, así que antes de soltar una carcajada les dije que en mi vida había pagado por sexo ocasional y que no esperaba hacerlo pronto. Entonces ellos fueron los que se burlaron y todavía añadieron un comentario que me dejo muy en claro como nos ven los chichifos.
- Ustedes andan buscando “algo” y aquí estamos nosotros- dijo el más joven- así que si andan urgidos y nosotros les vamos a hacer el favor, pues tienen que regresarlo pagándonos algo…
Entonces si solté la carcajada, me abstuve de decirles lo que en verdad pensaba de eso por que para empezar eran tres y nosotros dos, en segunda un lugar oscuro y no había más personas. Pero era un sentimiento entre lo risible y la indignación.
Lo que piensan ellos es una total tontería, por que estoy casi 100% seguro que más de uno de los que lean esto se habrán acostado con un tipazo de cara de ensueño, con un buen pene y que saben usarlo bastante bien sin tener que pagar un centavo, por el puro placer mutuo. Y no hablo de sexo cada tres o cuatro meses, todos sabemos cuanto nos encanta el sexo y lo fácil que es obtenerlo, pero desgraciadamente esta noticia no ha llegado a chichifolandia y sus habitantes andan por ahí deambulando todavía, alimentados por ciertos gays con recursos económicos suficientes que por causas muy particulares no consiguen sexo tan fácilmente como otros, al menos no con tipos como los que estamos acostumbrados, verdad chicos?
Los chichifos existen y existirán mientras se les permita, por que en todo caso no tienen la cultura para para ver nuestro mundo tal cual es, nadie les ha dicho que existen gays pasivos, interactivos y activos y que entre nosotros la pasamos muy bien, tampoco les han hablado de bisexuales que proporcionan buen sexo cuando salen en busca del mismo, no saben nada acerca de nosotros y sin embargo dañan nuestra imagen de sobremanera.
Es un gusto muy personal pagar por sexo, no es ni bueno ni malo, es como el ser humano, simplemente “es”, pero el mal comienza en la mente de los chichifos y su ignorancia y termina en el resto de la sociedad, que un buen día nos hace sentir como billeteras con pies en la ciudad.
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